El alma mater, la diosa madre, la quintaescencia, la prístina arte, la acendrada imperfecta. . .
La verdadera musa!!!!
Lo que mejor se le apetezca. . . al que la vive, al que la infiere, al que la sueña y al que la ensueña; al que la prueba, al que la saborea, al que la bebe y al que la traga como elixir de su mundana existencia, al que disfruta ese manjar, ese festín, al que macera la pantagruélica y pletórica abundancia de ingredientes y platillos; al que cree, al incrédulo, al idiota, al letrado, al que piensa y al que cree que piensa; al que vive, al que cree que vive, al sensato, al soñador, al miedo, al tiempo, al uno, a todos, a "LOS 4" y por dios: !!Al Agnóstico!!!
No somos nosotros los que decidimos como vivirla, no somos nosotros los que la escribimos, es ella la que nos dice como vivirla, como tenerla; es ella la que nos dice como tenemos que sentirla. No la escribimos nosotros a ella, es ella la que nos escribe a nosotros.
Esa libertad, esa garra con la que nos sentamos a querer definirla, ese desdén de la vida, nuestra dulce compañera, esa vida que nos propone afrentas, ese pospuesto destino, ese presupuesto que nos dan para vivirla y sobre todo esa visión obtusa con que intentamos mecerla en nuestra tejida cuna; no proviene de el ser que es, no proviene del pensamiento humanista, ni del exsistencialismo de los pensamientos sentimentalistas, ni mucho menos del hedonismo prometeico del que intentamos desdeñar. Viene de ella, es ella la que nos define como lo que somos, somos nosotros los pueriles méndigos y mendigos de su inescrupulosa ciencia, somos las migajas del experimento de su existencia propia, no somos ni profetas, ni apóstoles, somos quizás a lo sumo una misión heráldica de su decadencia inversa.
No es la herramienta del artista, ni la materia prima, es la obra, "La Ópera prima" del conocimiento humano, de su capacidad creativa, es "la creación por antonomasia". El artista y su arte, la majestuosidad de la conexión divina casi titánica que se recrea entre el artista y el arte mismo, es una magra representación del ciclo humano. Esa necesidad megalómana de sobresalir, de sobrevivir a la propia existencia, la magnificencia de la inmortalidad que solo el ser humano agota, nutre su esencia con la exquisitamente inmensa red ella misma, el artista intenta saciar su sed, su sed de vida, de existencia, de conciencia y de alegría o llanto, en las aguas mismas de la fuente sibarita de su propia esencia.
La casta misma, el escudo de armas y estandarte en que apoya su osadía el artista; el fatuo y soberbio pensador tan hedonista que a su juicio considera su desfogue de alma, sus restos de ingenio y raciocinio, tan valiosos y sensatos que vil y artero crimen impugnado sería el solo pensar en su arte dejar abandonado. Eso es corazones insensibles e insensatos, eso es lo que ella es, eso es lo que ustedes llaman sentimiento, viles y mediocres despojos de la zozobra del arte mismo, el original.
Es la Poesía, la literatura y el literato el verdadero acto de inconciencia.
No fue el poema, escrito para hablar de amor y susurrar delirios al oído; no fue el verso erguido para dar calor al desvalido, que intenta sin ambage descubrir de la rima su sonido; no fue siquiera el lánguido estribillo, catástrofe del hombre y su delirio; No lo fue!!! y nunca así lo ha sido!!! Ha sido en cambio el acto pervertido, fue el orden mismo lo invertido, la poesía y el poema mismo sin sentido; ha sido el verso el que inventó el amor por un descuido, la música, el ritmo y lo adherido, han creado esta gama de gloriosas emociones, fue el dolor, el amor y lo seguido creado en si mismo por el dulce y penetrante aroma del poema y su suspiro.
Volvamos pues, poetas aguerridos, a gritar en nombre del amor mas puro y socorrido, el amor a nuestra madre la poesía, nuestros versos mas dulces y sufridos; volvamos la vista atrás, al puro vientre del texto fino, hagamos el honor a la sagrada, y bendíganos la lengua, la pluma y el espíritu, nuestra prima diosa abigarrada; la pura, la sincera y la adorada literatura viva y la poesía, sola, triste y enojada. . . .
anda pues poeta, habla de poesía, habla del amor en sangre viva, para que vuelvan las palabras a sonar como al viejo Adolfo dijo "del amor a tus oídos". . .
Es la literatura, la madre de todas las artes; es el arte del amor, de la inconsciencia el arte de hacer arte, de crear, de imaginar; es la pasión de la existencia, la paciencia; es vivir en carne propia el ciclo de la creación. Y es esa ansia de vivir las letras, de sentirlas, de sufrirlas, lo que le da la vida al autor.
"Un libro es una carta que el autor se escribe a si mismo para contarse algo que de otro modo, no podría averiguar"
En un libro los personajes son esclavos de las manías de el autor y este es a su vez esclavo de sus demonios, el autor no puede escapar de verter su persona misma cual espejo en su relato y el personaje no puede escapar de ser protagonista de los miedos del artista; nadie escribe libremente por eso es la literatura la única compositora de sueños encontrados, es la misma máquina que hace de insufrible nuestra pésima alegría y de inevitable la magnifica nostalgia.
LO siento, ya se que este texto es patético y vergonsoso además de una vil y cruel ofensa a nuestro género, viejo amigo, es engorroso y pesado; pero tenía que escribir algo, la poesía fue mi primer tiro, disculpa las 1000 palabras infames que te he obligado a digerir, es solo que sentí miedo de ya no mas poder escribir o al menos para mi.
18 marzo 2008
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